algodones amarillos

Chile, Jueves 6 de noviembre de 2008

 

 

Como somos los Chilenos.JPG

Cómo caracterizar a la sociedad Chilena, un pueblo sumiso, pero sólo a veces. Un pueblo que vivió una Dictadura de más de 15 años. Chilenos… hemos vivido tantas cosas, tantos momentos, cuanto…casi 200 años de historia y pareciera que con las repercusiones de la Globalización se nos está olvidando quiénes somos.

Hoy siglo XXI, en el cuál tenemos a la primera Presidenta Mujer en nuestro país centralizado, con un sistema de transportes en su capital con deficiencias, que hemos crecido bastante económicamente, pero pareciera que nadie se da cuenta. ¿Qué pasa? Hemos perdido el aliento, el seguir luchando por una sociedad mejor, por un Chile mejor, un país justo en el cual su gente opina constructivamente; que aporta y no desmedra el trabajo que día a día hacen las autoridades de nuestro Gobierno. Siento y cada vez más, que nos vamos perdiendo, desalentando, pero… ¿No somos nosotros los que debemos cambiar las cosas en este país? Estoy decepcionado, porque a pesar de mi corta edad, tengo mis ideas claras, muchos sueños, convicciones, pero pareciera que nadie hiciera nada; nadie.

Veo día a día a gente reclamando y reclamando y reclamando ¿Qué? Pero más que eso criticando, y no aportando nada, tirando “mierda”. A todo esto se le suma la “prensa nacional” que tampoco hace mucho por cambiar las cosas, se encargan día a día de darle una mirada negativa a la gente de lo que sucede, y lo positivo ¿Cuándo?

Chile esta dormido, y pareciera que no quiere despertar, debemos cambiar muchas cosas, mejorar algunas, sacar otras, pero todo esto se logra con unidad, todos remando para el mismo lado, con un fin común.

Locomoción Pública

b & w

 

María sentada en esa peluquería haciendose reflejos. Pablo leyendo el The Clinic en una plaza bastante olvidada en esta ciudad. Paula hace clases de Step en su gimnasio. Enriqueta maneja con su sonrisa el furgón escolar de su marido. Pepe camina sin rumbo. Lúcida pinta cuadros en la calle para ganarse la vida. Ricardo camina con su señora en el Mall. Isidora visita la ciudad por un viaje de negocios. Noberto e Ivana se acaban de casar y pasan tocando la bocina. Belén predica la palabra del señor de todos los días.
La peluquería queda al frente del Mall, en la calle principal de la ciudad, en donde también esta la plaza, por lo tanto la Catedral.
Máximo y Serena conversan dentro de su auto, él comienza a discutir, no alcanza a distinguir un auto en donde venía la tercera edad. Serena no siente el impacto; no iba con cinturón. Máximo iba con cinturón.
María parada viendo el impacto del choque, tropieza en la calle y se quiebra la cabeza.
Pablo paralizado con su diario en la mano observa a la chica que saltó por el vidrio.
Paula bajando la escalera para ver lo que ocurría, pasa a llevar a una señora, por lo cual esta cae. Enriqueta tranquilizando a los niños del furgón. Pepe ayudando a Máximo a salir del auto. Lúcida llorando por lo que había visto. Ricardo abrazando a su esposa.
Isidora observando el sufrimiento de la gente y el impacto comiendo un helado de frambuesa con arandano.
Noberto e Ivana haciendo como que no habian visto nada siguen tocando la bocina. Belén ayudando a recoger el cuerpo de Serena.
Máximo con un grave daño cerebral.
Yo repartiendo migajas a las palomas.


Tratando de escapar...en locomoción pública.

Algodones amarillos

 My Brothers

 

Todos los domingos voy al supermercado. ¿A que?
No voy a hacer ningún tipo de compra especial...sólo voy a comprar dos Coca-cola zero.
Ese día fui, como todos los domingos, me acerque a dejar los envases; recibí mi ticket.

Me di vuelta...

-Permiso.

-Adelante-dije yo.
Desde ese momento todo había cambiado...todo. Vi su cadena de jesús. ¡Sí, era él! Tenía que serlo. Yo tenía la misma, exactamente la misma cadena.
Todavía recuerdo ese día, entrando a la iglesia. Adelante mío, Adriana, la niña que me gustaba, estaba tan desconcentrada ese día, vez que se daba vuelta me ponía de un color rojo. Y al lado mío,mi hermano. Tenía que ser él, mi madre había pedido la misma cadena de recuerdo para nosotros dos (incluso la había mandado a hacer).

¿Por qué no le dije nada? ¡Es mi hermano! El que nunca volví a ver. El que por cosas del destino nunca no me volvió a ver. Y ¡¿por qué?!
.......
Volví el domingo siguiente, al mismo supermercado, al mismo lugar en donde se dejan los envases, para ver si volvía (era tradicion de la familia ir a comprar bebidas los domingos en la mañana, por eso lo hacía y supongo qe por eso él también)
Deposite los envases, me di vuelta...
-Permiso
-Adelante...-dije yo.

La mujer quería pasar a dejar el carro lleno de Coca-Cola Zero que llevaba en su carro, junto a sus dos hijos pequeños que jugaban a quién lo llevaba...pensé...que bueno fue haber tenido hermanos.

 

 

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